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Tips para vivir en cuarentena en familia y trabajando

Tips para vivir en cuarentena en familia y trabajando
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Tips para vivir en cuarentena en familia y trabajando

Por Ariadna Perea

Sugerencias para manejar las emociones, organizarse en familia y aprovechar este tiempo de convivencia al máximo.

Hasta hace poco, los padres trabajaban en la oficina, mientras los hijos se iban a la escuela y atendían otras clases extracurriculares, estaban con los abuelos o salían con amigos o a hacer deporte. Ahora, tanto padres como hijos deben hacer sus labores en conjunto desde casa. Este fenómeno de estar todos en casa es sin precedentes y trae consigo sus numerosos retos.

Lo primero que hay que tener en cuenta es asegurar que el equipo (aquellos con quienes estás viviendo la cuarentena: pareja, hijos, amigos u otros parientes) estén todos conscientes del por qué es importante quedarse en casa y asegurar que todos estén en el mismo barco. Esto, además de minimizar roces, traerá un sentido de cohesión entre todos.

Los adultos tendrán que ponerse de acuerdo sobre cómo se manejará la información en casa, quién y cuándo saldrá y con qué protocolos de seguridad y limpieza, así como qué podrían hacer en caso de contagio. De la misma manera, tendrán que ponerse en la misma página en términos de cooperación y de posibles modificaciones de roles.

Con los niños, conviene no suponer que ya saben la importancia de quedarse en casa o en sí qué es lo que está pasando con el Covid-19. Si bien siempre es útil tener los canales de comunicación abiertos, hoy más que nunca es importante, pues ellos también pueden estar acumulando miedos y tensiones provocados por la información y noticias que les está llegando (mucha de la cual puede ser falsa). Los niños comprenden mejor la información de manera concreta y simple, con recursos visuales o lúdicos, por lo que los adultos pueden apoyarse para este fin de herramientas de Internet como videos o cuentos, así como algunos juegos o experimentos relacionados.

Ahora bien, si lo que se quiere es mantener los roces al mínimo, organizarse en familia y sacar provecho a este tiempo de convivencia máximo; se necesita personas que estén dispuestas a ello.

Según Gary Chapman en su libro Los Cinco Leguajes del Amor, todos tenemos la necesidad de sentirnos amados. Y, cuando nuestro “tanque de amor” está lleno, además de sentirnos más satisfechos con nosotros mismos, estamos más dispuestos a ayudar, a cooperar, a ceder para generar acuerdos, a empatizar con el otro y a buscar el bien común.

El problema es que todos expresamos amor y nos sentimos amados de diferentes maneras. Y, si el lenguaje de uno es diferente al otro, por más que ambos estén diciéndose “te quiero y te aprecio” en varias ocasiones durante el día, como “hablan” idiomas diferentes, los tanques de ambos se sentirán vacíos, llevando esto posiblemente al resentimiento y al ensimismamiento. Chapman ha identificado 5 formas específicas o lenguajes: palabras de afirmación, actos de servicio, regalos, contacto físico y tiempo de calidad.

Así, una muy buena recomendación para este tiempo es conocer cuál es lenguaje del amor de cada una de las personas con quienes estamos viviendo la cuarentena, y de nosotros mismos. Y, una vez conociéndolo, asegurarnos entre todos que nuestros tanques estén lo más llenos posible, para que podamos salir más de nosotros mismos para velar por el bienestar de todos en conjunto. Esto puede implicar que tengamos que aprender idiomas diferentes, pero bien vale la pena el esfuerzo.

Otro aspecto muy importante para considerar es que en este periodo es muy probable que las emociones estén a flor de piel. Es normal que sintamos muchas emociones durante el día que no haya con quien o a dónde canalizar más que al interior de la casa y con quienes la compartimos. Por ello, la Inteligencia Emocional cobra aún mayor relevancia en este periodo.

Según Jirina Prekop, vamos almacenando las emociones no procesadas que terminan por estallar en forma de enojo. Aunque, debajo de ese enojo casi siempre hay tristeza mal manejada y, aún más profundamente, miedo que no supimos procesar. Es muy importante trabajar esas emociones, de forma que nos permitan sentir y expresar el amor o la alegría que, al estar debajo de las anteriores, muchas veces no podemos experimentar.

En otras palabras, es posible que por mis emociones mal procesadas no pueda sentir alegría por todo lo que me rodea, aunque tenga muchas razones para así estarlo (como tener vida, gozar de salud, tener comida, escuchar a los pájaros cantar, estar rodeada de personas que amo, etc.) por contener dentro miles de emociones mal procesadas de enojo, tristeza y miedo. Conviene en este tiempo, y siempre, dejar expresar las emociones, no hacer como si no estuvieran ahí, sino permitirnos sentirlas y verbalizarlas ya sea de manera oral o escrita.

También podemos ayudar a nuestra familia a manejar sus emociones haciéndoles saber que está bien tenerlas, no tomándonoslas de manera personal y permitirles expresarlas sin juicio y con aceptación.

Como sabemos que las emociones mal procesadas estallan en forma de enojo, es útil también saber que, durante este estadio, es el llamado cerebro reptiliano y el límbico quienes están a cargo, dejando fuera al córtex (razonamiento) y a la corteza prefrontal (autorregulación, empatía y capacidad para resolver situaciones).

Así, cuando nos encontramos “desbordados emocionalmente” o teniendo un estallido, no esperemos solucionar el problema o hallar una respuesta. Simplemente nuestras emociones se están desbordando. Tendremos que esperar a que el otro y/o nosotros nos calmemos, para que el razonamiento y la empatía regresen a la ecuación y podamos dialogar y generar acuerdos. Esto lo explica magistralmente Daniel Siegel con su técnica “El Cerebro en la Palma de tu Mano”.

En resumen, permitamos a nuestra familia y permitámonos sentir y expresar nuestras emociones regularmente y sin juicios. Y, cuando alguno de nosotros tenga un estallido, que generalmente será en forma de enojo, sepamos que debajo de ese enojo hay tristeza y miedo mal procesados, por lo que no conviene tomárnoslo personal -incluso si ese enojo pareciera estar dirigido hacia nosotros. Asimismo, esperemos a que la calma regrese para poder dialogar y generar acuerdos.

En cuanto a las sugerencias para organizarse:

  • Consideren que la estructura da seguridad, en la medida de lo posible, mantengan una.
  • Traten de mantener un horario similar al habitual.
  • Definan qué tareas son las extras a las habituales y definan responsables.
  • Aprovechen el tiempo extra para esas labores extra.
  • Busquen un lugar fijo para hacer sus trabajos, teniendo a la mano los recursos que necesitarán, como libros, computadoras, cables, cargadores, etc.
  • Apliquen la técnica Pomodoro (minutos de extrema concentración, seguidos de pausas).
  • Mantengan su horario flexible, pero consistente.

Para trabajar desde casa de manera eficaz, puede ser beneficioso:

  • Hablar con tu jefe y con tu equipo, hacerles saber en qué momentos es mejor para ti atenderles y viceversa.
  • Cumple con tus horas de trabajo, pero contempla el horario flexible (es decir, no tiene que ser de corrido o puedes empezar más temprano o terminar más tarde de lo habitual).
  • Considera los horarios de mayor productividad cuando hay niños pequeños en casa: tan pronto se levantan los niños, cuando hacen siesta, poco antes de dormir, cuando se van a la cama.
  • Contempla la opción de trabajar sábados y domingos, de forma que puedas tener más espacios para atender a tus hijos o las labores del hogar sin sentirte tan abrumado.
  • Ten dos espacios de trabajo: 1) cerca de la acción de tus hijos, que te permitirá laborar vigilándolos y 2) alejado de ella, que te permitirá tomar juntas o llamadas en un ambiente más tranquilo (cuando los niños son pequeños, asegúrate de que alguien les vigile en estos momentos).
  • Si tienes pareja u otro adulto en casa, considera hacer turnos de horario para cuidar a los niños, también pueden intercambiar turnos Pomodoro para atenderlos. Otra opción son turnos virtuales con abuelos, tíos u otras personas de confianza que no estén en casa pero que pueden conectarse con cámara de ambos lados para estar con los niños por periodos cortos contándoles un cuento o en alguna otra actividad lúdica.

Por último, ésta también es una gran oportunidad para conocerse más como familia, estrechar aún más los lazos y darse cuenta de lo poco que realmente se requiere para pasarla bien. Hagan las cosas que típicamente disfrutaban hacer, pero ahora de manera diferente.

  • No dejen de socializar. Utilicen la tecnología para conectarse con amigos, parientes, grupos de estudio, etc.
  • Aprendan algo nuevo o tomen clases. Esto lo pueden hacer como familia o de manera individual. Pueden aprovechar para animarse a iniciarse en ese hobbie que estuvieron posponiendo o profundizar más sobre algo que disfruten.
  • “Salgan” a los lugares que disfrutaban (cine, restaurantes, museos…). Por ejemplo, hagan un recorrido virtual por los museos de su interés, pidan comida a casa de sus restaurantes favoritos o jueguen a hacer un restaurante en casa con roles de meseros y cocineros, o vean juntos una película con palomitas y sus bebidas favoritas.
  • Hagan ejercicio. Rétense como familia a aumentar su dosis diaria o semanal de ejercicio, ya sea que ahora inicien o ya era parte de su rutina habitual, hay muchos medios para seguir ejercitándose.
  • Aprovechen las terrazas o jardines de su casa, si tienen. Tomar el sol es importante, no sólo porque está relacionado a la felicidad sino por la absorción de vitamina D. Con una buena ventana puede ser suficiente.
  • Tengan “Días de…” Cada familia es única, y cada familia puede definir sus días especiales. Pueden tener días de pizza, días de baile, días de película, días de juegos de mesa, días de experimentos caseros, días de repostería, etc.
  • Dense espacio para también estar solos. Recuerda que para cada uno tener momentos en soledad le ayudará a mantener su centro y a no perder su esencia en medio de tanta convivencia. Ten presente que los introvertidos pueden requerir más tiempo en solitario que los extrovertidos, y eso está bien.
  • Hagan un calendario o scrapbook de este tiempo juntos. Llénenlo de momentos lindos. Al final de la cuarentena pueden tener un álbum de fotos o un calendario lleno de momentos divertidos en familia. Podrían descubrir que este periodo es, en realidad, una gran bendición en sus vidas.

Ariadna Perea

Consultora Senior de Talent Management en PSI Caliper

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