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Claves para trabajar desde casa con hijos pequeños (parte 1)

Trabajar desde casa con hijos pequeños
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Poco a poco las actividades van tomando otro color, sin embargo, muchas actividades aún deben realizarse en casa, y con el regreso a clases las cosas se complican.

Por este motivo hay claves que podemos aplicar para tener una mejor estructura de nuestra organización en casa.

Estas son las primeras 5 claves que hemos preparado para ustedes:

1. Primero tú. Esta clave tiene una doble connotación. La primera tiene que ver con cuidarte, pensar en ti y atenderte antes que a los demás (llámese trabajo, pareja, hijos, jefes, etc.).

Esto puede sonar muy egoísta, pero no lo es. Así como en un avión nos instan a ponernos primero la máscara de oxígeno en caso de emergencia y luego ayudar a los pequeños que viajen con nosotros, esto tiene una razón lógica.

Y es que, al igual que sería de poca utilidad un padre desmayado por falta de oxígeno, lo seríamos a nuestra empresa y familia si estamos agotados, estresados, hambrientos y con sueño. Al contrario, podríamos ser una fuente de conflicto o de desarmonía si nos encontramos en ese estado. Así que piensa dos veces antes de saltarte el desayuno, vivir sin pausas o dejar a un lado tu esparcimiento o diversión.

La otra connotación tiene que ver con lo que esperas de los demás. Si esperas que tus hijos sean disciplinados, que no se griten entre ellos y que hagan actividades físicas en vez de estar todo el día conectados a un aparato electrónico, primero haz todo eso tú.

Los niños aprenden por el ejemplo, no por lo que les decimos. Si yo me la paso sentada frente a la computadora todo el día, ¿cómo quiero que mis hijos aprendan el valor de hacer ejercicio? Si les pido que no griten, gritándoles yo misma, ¿cómo espero que sepan de qué manera se arreglan los conflictos?

2. Divide tu tiempo por categorías. Primero, enlista cuáles son tus categorías. Por ejemplo: trabajo, quehaceres del hogar, niños, pareja y cuidado propio. Tras ello, toma un horario semanal y colorea bloques de tiempo que dedicarás a cada una de esas categorías.

No se trata de saber exactamente qué harás, sino ese tiempo a qué categoría será dedicado. Por ejemplo, si todos los lunes de 7 pm a 8 pm está pensado para quehaceres del hogar, ya sabes que ese día puedes programar limpiar la ventana que acabas de ver sucia, en lugar de hacerlo en ese momento, restándole tiempo a algo más importante o urgente.

3. Aprovecha si eres gallo o búho. Hay personas que son muy productivas en la mañana, mientras otras son más cuando es de noche. Identifica de qué lado estás para aprovechar ese tiempo.

Si eres gallo, despiértate al menos un par de horas antes que tus hijos. Si eres búho, duérmete al menos un par de horas después que tus hijos, y ese tiempo ocúpalo al 100% en la categoría de trabajo en aquello que más requiera de tu concentración y creatividad, y que puedas hacer de manera individual.

En esas dos o tres horas, no te distraigas contestando correos, leyendo mensajes o haciendo otras cosas, estas pueden ser tus horas más productivas laboralmente hablando, no las desperdicies.

4. Planifica. Una vez a la semana pon en una hoja todas las metas que tienes que lograr y sepáralas por categoría. Después, desglosa las actividades que requerirás hacer para lograr esas metas. Entonces, te será sencillo irlas acomodando en los bloques de tiempo que definiste para esas categorías.

Esto también te ayudará a identificar qué tan realistas son tus metas y a asegurar que no estás descuidando ninguna área de tu vida. Por ejemplo: si tus metas para la semana en la categoría de quehaceres domésticos son tener arreglado el jardín (y ello implica cortar el pasto, deshierbar las plantas y juntar las hojas), limpiar a fondo la cocina (lo que significa sacar todo de las alacenas y muebles, fregar el horno y lavar la campana), así como hacer las comidas diarias y lavar la ropa, pero sólo tienes cinco horas programadas para esa categoría en tu semana, sabrás que te estás exigiendo demasiado en muy poco tiempo.

Así puedes determinar si necesitas pedir ayuda, si pasas tareas a la siguiente semana o si buscas ampliar el tiempo a esta categoría. Por otro lado, si te das cuenta de que, aunque tienes la categoría de pareja o de cuidado propio y no hay actividades realmente que poner ahí, sabrás que estás descuidando esa parte de tu vida, y podrás buscar un mayor equilibrio.

5. Apóyate en tu tribu. Seamos honestos, el día sólo tiene 24 horas para todos, de las cuales cerca de un tercio se ocupan para dormir. Así, tampoco esperemos poder lograrlo todo solos, no hay tiempo que alcance para ello. Busca apoyo de tu tribu: puede ser tu pareja, tus padres, amigos cercanos, parientes, profesionales, etc.

Estos son algunos ejemplos de cómo puedes apoyarte en tu tribu: tu pareja cuida de 6am a 12pm a los niños, para que tú tengas 6 horas seguidas para poder trabajar. De 12pm a 6pm es tu turno, para que él o ella tengan las mismas 6 horas seguidas para trabajar. De 6pm a 8pm ambos se dividen el trabajo de la casa, la cena y dormir niños. A las 9pm pueden tener un tiempo de pareja o de recreación individual, o incluso darle una hora más al trabajo. O tu madre te ayuda a cuidar a tus hijos dos horas todos los días, ese tiempo lo dedicas a trabajar.

Con tus 3 horas de productividad búho o gallo más las que te regala tu madre, ya tienes 5 horas de intensidad laboral. O te pones de acuerdo con una amiga para que 2 días a la semana pase por tus hijos para llevárselos a su casa para que jueguen con los de ella, y tú haces lo mismo otros 2 días. O decides contratar a alguien que te prepare la comida de todos los días, enviar la ropa a la lavandería, llamar al jardinero para que haga tu jardín, etc.

Esperando que esto sea de utilidad, queremos invitarte a estar pendiente pendiente de las próximas claves que preparamos.

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