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Claves para trabajar desde casa con hijos pequeños (parte 2)

Claves para trabajar desde casa con hijos pequeños
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Esta es la segunda parte que preparamos para ustedes, brindándoles 5 claves que son de utilidad al realizar nuestro trabajo desde casa y la organización con las actividades que tienen nuestros pequeños con el regreso a clases.

1. Suelta lo no importante. No se trata de ser irresponsables, pero sí de preguntarnos ¿qué tan importante realmente es?, para así centrar nuestra energía en lo que es verdaderamente trascendente y soltar el resto.

¿Es realmente importante que mi hijo de 4 años cante a la 1pm la canción que le dejaron de la escuela con la mímica que le dijeron, cuando está irritado, sólo para que su maestra lo vea? o ¿será más importante que viva en un hogar sin tensión y cuando yo lo vea relajado intente jugar con él incorporando dicha canción? Incluso, si no se aprende la canción, ¿importará en un par de años?

2. Invierte en ahorradores de tiempo. Hoy en día, hay muchas opciones que puedes aprovechar para liberarte de horas que puedas aprovechar en actividades que requieran más de tu individualidad.

Quizá no se requiera tu pericia particular para hacer el súper, pero sí para hacer la estrategia de tu área o para inventarle un cuento a tus hijos. Así, aunque cueste más dinero, puedes invertir en un servicio que haga las compras por ti y las lleve hasta tu casa.

También, hay robots que barren y trapean tu casa, y otros que prácticamente cocinan por ti. Cualquier aparato o servicio que pueda liberarte de tiempo para realizar las actividades que realmente requieren de ti y de tu individualidad, es dinero bien invertido.

3. Ten rutinas. Las rutinas no sólo son importantes para darle seguridad a los niños, sino también lo son para los adultos, ya que pueden ser maximizadoras de productividad cuando son bien aprovechadas.

Ten al menos una rutina que sigas todas las mañanas y otra que sigas todas las noches. En tus rutinas matutinas o nocturnas puedes incluir recoger de manera express tu casa, planificar y visualizar tu día, tener un momento de reflexión o meditación, estirarte, dejar listos los snacks para tus hijos, etc.

4. Concéntrate en el presente. Ya sé, lo hemos escuchado hasta el cansancio, pero es cierto que mucho de nuestro estrés no se deriva de lo que está sucediendo en la realidad, sino de lo que está pasando en nuestra mente.

En vez de angustiarte por pensar en todo lo que te falta por hacer, concéntrate en lo que estás haciendo. Si una nueva tarea o meta que no habías contemplado surge de repente, en vez de angustiarte, apúntala y luego regresa a lo que estabas haciendo.

En tus momentos de planeación, podrás reorganizar tu semana para cumplir con esa nueva tarea o meta. Y, por favor, evita mezclar categorías. Se ha demostrado que se es mucho más productivo cuando nos concentramos en algo específico, que cuando intentamos hacer multitareas. Si estás cocinando, por ejemplo, no tienes que ver el agua cómo hierve, es cierto que puedes hacer otras cosas en el ínter, pero que sean de la misma categoría.

Así, puedes ocupar ese tiempo para barrer la cocina o lavar los trastos, en vez de intentar contestar un importante correo laboral. Y nada más triste que ver que el tiempo de niños o de pareja se ve usurpado por el trabajo. ¿Cuántos no hemos visto o hemos sido aquellos papás que dicen estar jugando con sus hijos cuando no se quitan el celular de la mano para responder todos los mensajes que llegan? Las relaciones se fortalecen con tiempo de calidad, no sólo con nuestra presencia.

5. No te exijas la perfección. Habrá días que estés al tope de tu productividad y logres todo lo propuesto, habrá otros que no avances lo que habías proyectado.

Habrá días en que tus hijos cooperen con la planificación que habías definido, y habrá otros donde la dinámica requiera ponerte flexible y soltar la agenda para ajustar tus planes según las circunstancias. Habrá días que tendrás mucha energía y otros donde hasta las tareas más simples te parezcan una faena imposible. Está bien, no te exijas la perfección, nadie puede lograrla.

Date una tregua, tómate un par de días de vacaciones si las requieres, pídele a tu tribu ayuda para que puedas tener un momento extra para reagruparte, reconoce tus emociones y compártelas con un buen escucha, cierra los ojos y respira… cuando los abras, reconoce la magia que estás presenciando.

Valídate todo lo que estás logrando, celebra los triunfos, deléitate con esos bracitos que buscan tus abrazos, agradece el trabajo, disfruta los momentos en familia, aprovecha los retos que te hacen crecer… y es que todo esto, para bien o para mal, también pasará.

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